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Trauma psicológico y estrés postraumático: por qué el recuerdo sigue volviendo y cómo se procesa

hace 4 días
15 min de lectura

Un trauma puede durar menos de un minuto: un choque, un asalto, una noticia que llega de golpe. Lo que deja puede quedarse mucho más. Semanas o años después, hay personas que siguen viendo la misma imagen sin buscarla, evitan una calle o una conversación, duermen en alerta o sienten que algo cambió en cómo se ven a sí mismas y a los demás.

La mayoría de quienes viven algo así se recupera con el tiempo. En otras personas el recuerdo queda activo, como si el suceso no terminara de pasar. Este artículo explica qué es un trauma psicológico, cómo se reconoce el estrés postraumático, por qué algunos recuerdos no se archivan, qué se puede hacer y qué tratamientos tienen evidencia. La base es el capítulo sobre estrés postraumático del Manual clínico de trastornos psicológicos editado por David H. Barlow, complementado con investigación actual.


Persona mirando por una ventana con luz de mañana, artículo sobre trauma psicológico y estrés postraumático, por el psicólogo Pedro Hübner

1. ¿Qué es un trauma psicológico?


En psicología clínica, la palabra trauma tiene un sentido más acotado que en el habla cotidiana. El DSM-5-TR habla de un evento traumático cuando una persona estuvo expuesta a la muerte o a una amenaza de muerte, a una lesión grave o a violencia sexual, ya sea porque lo vivió, lo presenció, supo que le ocurrió de forma violenta o accidental a alguien cercano, o estuvo expuesta una y otra vez a detalles muy duros, como ocurre en los equipos de emergencia. Cuando la muerte de un ser querido fue repentina o violenta, trauma y duelo se entrelazan, como se explica en el artículo sobre las etapas del duelo.

Es más frecuente de lo que parece. En las encuestas de salud mental de la Organización Mundial de la Salud, con casi 69.000 personas de 24 países, el 70% había vivido al menos una experiencia potencialmente traumática (Kessler y colaboradores, 2017), y cerca del 5,6% de quienes estuvieron expuestos desarrolló un estrés postraumático a lo largo de la vida (Koenen y colaboradores, 2017). En una revisión de 54 estudios, en promedio dos de cada tres personas siguieron una trayectoria resiliente después de un evento así, y cerca de una de cada diez quedó con síntomas crónicos (Galatzer-Levy y colaboradores, 2018).

En el día a día, "trauma" también nombra experiencias muy dolorosas que no calzan en esa definición, como una humillación, una ruptura o un despido. Para el diagnóstico la distinción importa, aunque en el sufrimiento la frontera es menos nítida: en un estudio con 832 adultos, un divorcio o quedar sin trabajo se asociaron con tantos síntomas postraumáticos como los eventos traumáticos (Mol y colaboradores, 2005).

En las primeras semanas después de un evento traumático es esperable tener recuerdos que vuelven, dormir mal o sobresaltarse con facilidad, y esas reacciones suelen ir bajando. El diagnóstico de trastorno por estrés postraumático (TEPT) se reserva para cuando los síntomas duran más de un mes y afectan la vida diaria.


2. Síntomas del estrés postraumático

El DSM-5-TR organiza los síntomas del TEPT en cuatro grupos:

Grupo

Qué ocurre

Cómo se manifiesta

Reexperimentación

El suceso vuelve sin buscarlo

Recuerdos que irrumpen, pesadillas, flashbacks en los que se siente que está ocurriendo de nuevo, malestar intenso o reacciones físicas frente a algo que lo recuerda

Evitación

Esfuerzos por no recordar ni sentir

No pensar ni hablar del tema; evitar lugares, personas, conversaciones o noticias asociadas

Cambios en el pensamiento y el ánimo

Lo ocurrido tiñe la forma de verse y de ver a los demás

Culpa o vergüenza persistentes, creencias como "no se puede confiar en nadie", distancia con los demás, dificultad para sentir emociones agradables, olvidar partes importantes del suceso

Alerta y reactividad

El cuerpo queda en guardia

Sobresaltos, hipervigilancia, irritabilidad, problemas de concentración y de sueño, conductas imprudentes

El manual describe 20 síntomas posibles y no hace falta tenerlos todos. Si el cuadro aparece entre los tres días y el mes posteriores al evento, se habla de trastorno de estrés agudo, y cuando lo vivido fue prolongado o repetido, la CIE-11 describe además un TEPT complejo (vea las preguntas frecuentes). El TEPT suele aparecer junto a depresión o ansiedad, con las que comparte un mecanismo de fondo, la evitación de la emoción, descrito en el artículo sobre ansiedad y depresión y su mecanismo de fondo compartido.

Muchas personas no relacionan lo que les pasa hoy, como el insomnio, la irritabilidad o la distancia con los demás, con algo que vivieron hace años. Otras no lo cuentan por vergüenza, por culpa o porque la vez que lo dijeron no les creyeron. El manual de Barlow lo describe como parte del mismo patrón de evitación, y recuerda que suele hacer falta una relación de confianza para poder hablarlo.


3. ¿Por qué el recuerdo de un trauma sigue volviendo?


El capítulo del manual de Barlow (Monson y colaboradores, 2022) revisa varios modelos que explican por qué algunos recuerdos se quedan activos. Tres ideas los resumen.


3.1 El miedo aprendido y el alivio de evitar


Durante el trauma, el cerebro asocia el peligro con lo que estaba presente: un olor, un ruido, una hora del día. Después, esas señales disparan miedo aunque el peligro ya haya pasado. Evitarlas alivia, el alivio refuerza la evitación y el cerebro nunca alcanza a aprender que esas señales hoy son seguras. Es la misma lógica que mantiene la ansiedad, descrita en el artículo sobre por qué tengo ansiedad.

Foa, Steketee y Rothbaum (1989) describieron esta huella como una red de miedo que, en el TEPT, se generaliza a muchas situaciones y se activa con facilidad. Esa misma idea explica por qué funcionan las terapias de exposición: cuando la persona se acerca al recuerdo de manera repetida y en un contexto seguro, el miedo baja y cambia también el significado de lo ocurrido.

3.2 Un recuerdo que no termina de archivarse

Mardi Horowitz describió una tendencia a completar: la mente necesita integrar lo ocurrido con lo que la persona creía sobre sí misma y sobre el mundo, y mantiene el recuerdo activo hasta lograrlo. Como recordar duele, muchas personas oscilan entre momentos en que el suceso invade y momentos de desconexión o evitación. Si el procesamiento avanza, la oscilación pierde fuerza. Si se estanca, el recuerdo sigue disponible para volver.


3.3 Lo que uno concluye sobre lo que pasó


Según Ehlers y Clark (2000), el TEPT se mantiene cuando lo ocurrido deja una sensación de amenaza en el presente. Parte de esa amenaza viene de las conclusiones que la persona saca sobre el suceso y sobre sí misma, y esas conclusiones guían lo que hace para protegerse. El manual da dos ejemplos. Quien cree que va a perder la cabeza si piensa en el suceso mantiene la mente ocupada todo el tiempo. Quien cree que tiene que entender por qué pasó para que no se repita le da vueltas una y otra vez a cómo pudo haberse evitado. Ambas estrategias aumentan los síntomas e impiden que cambien las conclusiones y el recuerdo. Darle vueltas al trauma con preguntas del tipo "¿por qué a mí?" o "¿y si hubiera...?" se asocia con síntomas más persistentes, y puede disparar los propios recuerdos intrusivos (Michael y colaboradores, 2007).

La terapia de procesamiento cognitivo, desarrollada por Patricia Resick, llama puntos de estancamiento a estas conclusiones, que pueden ir en dos direcciones:

  • Asimilación: ajustar el recuerdo para que calce con lo que uno creía antes. Si alguien creía que a quien hace las cosas bien no le pasa nada malo, puede terminar concluyendo "me pasó porque hice algo mal", un camino frecuente hacia la culpa.

  • Sobreacomodación: cambiar las creencias más allá de lo que justifican los hechos para recuperar una sensación de control: "nadie es confiable", "ningún lugar es seguro".

Los puntos de estancamiento suelen girar en torno a cinco temas: seguridad, confianza, poder y control, estima e intimidad. Según el manual, cuando se revisan la culpa y estas creencias generalizadas, bajan las emociones secundarias y también los recuerdos intrusivos.


4. ¿Qué se puede hacer? Conectar en lugar de evitar

4.1 El efecto rebote: por qué evitar el recuerdo lo mantiene


Frente a un recuerdo que duele, lo intuitivo es tratar de no pensar en él, y eso suele producir lo contrario. En el experimento clásico de Daniel Wegner y su equipo (1987), quienes intentaron no pensar en un oso blanco pensaron más en él después: para no pensar en algo, la mente tiene que vigilar si aparece, y esa vigilancia lo mantiene. Un metaanálisis confirmó este efecto rebote, de magnitud pequeña a moderada (Abramowitz y colaboradores, 2001).

En trauma se ha observado de forma directa. En mujeres con TEPT tras una agresión sexual, suprimir los pensamientos sobre lo ocurrido los aumentó después, algo que no pasó en sobrevivientes sin TEPT (Shipherd y Beck, 1999). Por eso, en la terapia que describe el manual de Barlow, una de las primeras cosas que se explican es que la evitación y el entumecimiento emocional mantienen los síntomas, e incluso pueden aumentarlos.


4.2 Conectar con las emociones naturales


La terapia de procesamiento cognitivo distingue dos tipos de emociones después de un trauma. Las emociones naturales surgen de lo que pasó y guardan proporción con ello: miedo frente a un peligro real, tristeza por lo perdido, rabia hacia quien causó el daño. Si se les da espacio, siguen su curso y bajan. Las emociones fabricadas dependen de lo que uno se dice, y crecen cada vez que se alimentan: quien se repite que debió haberlo evitado siente cada vez más culpa. La terapia busca que las primeras sigan su curso, para que el recuerdo pueda guardarse con menos carga, y revisar las creencias que sostienen las segundas.

Nombrarlas ayuda: poner las emociones en palabras reduce la activación de la amígdala (Lieberman y colaboradores, 2007), y distinguir con precisión entre miedo, culpa o vergüenza se asocia con una mejor regulación cuando el malestar es intenso (Kashdan y colaboradores, 2015).


4.3 Un ejercicio para empezar: la hoja A-B-C


Antes de discutir cualquier creencia, la terapia de procesamiento cognitivo enseña a ver la conexión entre lo que pasa, lo que uno se dice y lo que siente. Para eso usa una hoja de tres columnas:

A. Algo sucede

B. Me digo

C. Siento y hago

Pasé por la esquina donde fue el accidente

"Debí haber frenado antes. Fue mi culpa"

Culpa (80 de 100) y tristeza; nudo en el estómago; me encerré el resto de la tarde

  1. Complete las tres columnas. En A, describa la situación con hechos, como la grabaría una cámara; basta con nombrar el recuerdo o lo que lo activó, sin entrar en los detalles del trauma. En B, anote lo que pasa por su cabeza tal como aparece. En C, nombre las emociones con su intensidad de 0 a 100, lo que nota en el cuerpo y lo que hizo o tuvo ganas de hacer.

  2. Mire la columna C. ¿La emoción guarda proporción con lo que pasó, o se sostiene en lo que se dice en B? Las naturales necesitan espacio; las que dependen de B son las que vale la pena revisar.

  3. Elija un solo pensamiento de la columna B, el que más pese, y revíselo con estas preguntas:

    • ¿Qué evidencia tengo a favor y en contra de este pensamiento?

    • ¿Estoy juzgando lo que hice con información que en ese momento no tenía?

    • ¿Estoy confundiendo no haber podido evitarlo con haberlo causado?

    • ¿Qué le diría a una persona querida que me contara lo mismo?

    • ¿Cómo podría decirlo de una forma que se ajuste mejor a los hechos?

  4. Léalo una vez y vuelva al presente. Lleve la atención a algo concreto, como lo que tiene delante o la tarea que sigue. Si el recuerdo vuelve, nótelo sin pelear con él y regrese. En el segundo experimento de Wegner, tener un foco concreto al que llevar la atención redujo el efecto rebote.

Como describe el manual, es frecuente que el pensamiento cambie antes que la emoción; con la repetición, los sentimientos tienden a seguirlo. Y si al escribir aparecen recuerdos muy vívidos, la sensación de estar reviviendo lo ocurrido o de desconectarse, deténgase, vuelva al presente y retome este trabajo con acompañamiento profesional.


4.4 Otras cosas que ayudan

  • Retomar de a poco los lugares y actividades seguros que se empezaron a evitar, para comprobar que esas señales hoy no anuncian peligro.

  • Apoyarse en otros, a su ritmo. La falta de apoyo social está entre los factores más asociados al TEPT (Brewin y colaboradores, 2000), y ese apoyo no exige contar todo: las sesiones únicas en que se pide relatar el suceso poco después de ocurrido no previenen el TEPT (Rose y colaboradores, 2002).

  • Cuidar el sueño y moderar el alcohol. Tomar para dormir o para no recordar alivia en el momento y funciona como otra forma de evitación. El artículo sobre insomnio y dificultades del sueño explica cómo se trabaja el sueño.


5. ¿Qué tratamientos tienen evidencia para el trauma?


Las guías clínicas recomiendan como primera línea las psicoterapias centradas en el trauma. La de la Asociación Americana de Psicología, actualizada en 2025, recomienda con fuerza la terapia de procesamiento cognitivo, la exposición prolongada y la terapia cognitivo conductual centrada en el trauma.


  • Exposición prolongada: entre 8 y 15 sesiones de 90 minutos en que la persona relata el recuerdo en voz alta y en tiempo presente, de forma gradual, y se acerca paso a paso a situaciones seguras que ha evitado.

  • Terapia de procesamiento cognitivo: 12 sesiones que trabajan los puntos de estancamiento con hojas como la A-B-C y terminan revisando los cinco temas.

  • Terapia cognitiva para el TEPT: desarrollada por Ehlers y Clark, trabaja las conclusiones que mantienen la sensación de amenaza y actualiza el recuerdo con información que la persona no tenía en ese momento.


Estas terapias funcionan también online: en un ensayo con 125 veteranos, la terapia de procesamiento cognitivo por videollamada fue tan eficaz como la presencial (Morland y colaboradores, 2014).


6. ¿Cuándo consultar?

Conviene buscar ayuda profesional si:

  • Ha pasado más de un mes y los recuerdos que irrumpen, las pesadillas o la sensación de alerta se mantienen o aumentan.

  • Su vida se fue achicando alrededor de evitar lugares, personas o conversaciones.

  • Aparecen culpa o vergüenza persistentes, o la sensación de que no se puede confiar en nadie.

  • Cuatro semanas después del evento persiste una sensación de desconexión o sigue dándole vueltas a lo ocurrido. En sobrevivientes de accidentes de tránsito, ambas señales predijeron el TEPT crónico mejor que las reacciones iniciales (Murray y colaboradores, 2002).

  • Usa alcohol, medicamentos u otras sustancias para dormir o para no recordar.

  • Lo que vivió fue prolongado o repetido, y hoy le cuesta regular sus emociones o sostener sus relaciones.

Si aparecen pensamientos de muerte o de hacerse daño, la consulta es urgente y no admite espera.


Puntos clave sobre el trauma psicológico


  1. Vivir un evento traumático es frecuente, y la mayoría de las personas se recupera. El TEPT aparece en una minoría de quienes estuvieron expuestos.

  2. El recuerdo vuelve porque quedó activo, y la evitación impide que termine de procesarse.

  3. Intentar no pensar produce un efecto rebote, documentado también en el TEPT. Conectar con las emociones naturales ayuda a que el recuerdo pierda carga.

  4. Lo que uno concluye sobre lo que pasó pesa. La culpa y creencias como "nadie es confiable" sostienen la sensación de amenaza.

Si siente que algo que vivió sigue presente, que el recuerdo vuelve sin aviso o que su vida se fue organizando alrededor de evitarlo, un espacio profesional puede ayudarle a procesarlo a un ritmo que se pueda sostener. Puede conocer más en la página de atención psicológica para adultos o escribir directamente a través del formulario de contacto.


Preguntas frecuentes sobre trauma y estrés postraumático


¿Qué es un trauma psicológico? Es la huella que deja una experiencia en la que hubo muerte o amenaza de muerte, una lesión grave o violencia sexual, ya sea vivida, presenciada o sufrida por alguien cercano. Se expresa en recuerdos que vuelven sin buscarlos, evitación, cambios en cómo la persona se ve a sí misma y a los demás, y un estado de alerta sostenido.


¿Cuáles son los síntomas del estrés postraumático? Reexperimentación (recuerdos intrusivos, pesadillas, flashbacks), evitación de lo que recuerda el suceso, cambios en el pensamiento y el ánimo (culpa, vergüenza, desconfianza, distancia con los demás) y alerta excesiva (sobresaltos, irritabilidad, insomnio, dificultad para concentrarse). Para hablar de TEPT, los síntomas tienen que durar más de un mes y afectar la vida diaria.


¿Cuánto tiempo después de un trauma pueden aparecer los síntomas? Lo habitual es que aparezcan en los días o semanas siguientes y vayan bajando. En cerca de una de cada diez personas aparecen o se intensifican más tarde, a veces frente a un estrés nuevo o a algo que recuerda lo ocurrido. Si el cuadro completo se presenta seis meses o más después del evento, se habla de TEPT con expresión retardada.


¿Cómo superar un trauma? Ayuda dejar de pelear con los recuerdos, darles espacio a las emociones naturales, revisar lo que uno concluyó sobre lo que pasó, retomar de a poco lo que se dejó de hacer y apoyarse en personas de confianza. Si después de un mes los síntomas siguen igual o la vida se organizó alrededor de evitar, las psicoterapias centradas en el trauma tienen evidencia sólida.


¿Se puede borrar un recuerdo traumático? Los tratamientos trabajan sobre la carga del recuerdo: que deje de vivirse como algo que está pasando ahora, que se pueda pensar en él sin el mismo miedo o la misma culpa, y que deje de dirigir lo que la persona hace o evita. El recuerdo sigue ahí, con otro lugar en la propia historia. Intentar olvidarlo a la fuerza suele producir el efecto contrario.


¿Es bueno hablar del trauma? Hablar con personas de confianza, cuando uno quiere y a su ritmo, ayuda. Forzar el relato poco después del evento no previene el TEPT. En terapia, acercarse al recuerdo es parte del tratamiento y se hace de manera gradual, y para empezar un proceso no hace falta contarlo todo en la primera sesión.


¿Qué es el trauma complejo? La CIE-11 describe el TEPT complejo como el cuadro que puede aparecer tras experiencias prolongadas o repetidas de las que era difícil escapar, como la violencia intrafamiliar o el abuso en la infancia. A los síntomas del TEPT se suman dificultades para regular las emociones, vergüenza o la sensación de no valer, y problemas para sostener relaciones cercanas.


¿Se puede tratar el trauma en terapia online? Sí. En un ensayo con 125 veteranos, la terapia de procesamiento cognitivo por videollamada fue tan eficaz como la presencial. La modalidad online facilita además el inicio a quienes evitan salir y permite trabajar desde un lugar donde la persona se siente segura.


Referencias

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La información contenida en este artículo tiene un propósito exclusivamente informativo y general. No constituye un diagnóstico, una indicación clínica ni reemplaza la consulta con un profesional de la salud mental respecto de su situación particular. Si está atravesando una crisis o experimentando ideación suicida, contacte de inmediato a Salud Responde (600 360 7777, opción 1) o acuda al servicio de urgencia más cercano.

 
 
 

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